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17/02/2015

Cinco razones para coleccionar obra gráfica

Cinco razones para coleccionar obra gráfica

Muchas son las técnicas de creación artística. Desde la pintura a la escultura, instalaciones o videoarte, el mundo de las bellas artes es muy amplio. Pero dentro de las disciplinas artísticas también podemos encontrarnos con la obra gráfica, que a su vez conforma un gran abanico de técnicas y procedimientos. En nuestro artículo “Todo lo que hay que saber para comprar obra gráfica” ya hablamos de este tipo de obra. Ahora bien, en este post vamos a dar buenas razones para comenzar una colección de obra gráfica.

1. Precios al alcance de todos

Si, se puede coleccionar arte sin necesidad de invertir cantidades astronómicas de dinero. En ocasiones, el desconocimiento de la existencia de la obra gráfica hace que muchas personas interesadas en el arte ni siquiera se planteen tener obra original en su hogar.

Son muchos los factores que influyen en el precio de una obra. En el caso de la obra gráfica, la técnica empleada, el número de ejemplares que constituyen la edición o las dimensiones de la obra pueden ser algunas de las características a tener en cuenta a la hora de hacer nuestras adquisiciones. Lógicamente, la demanda que el artista tenga será el factor que más determine el precio de la obra. Podemos adquirir serigrafías de Shepard Fairey por 50 dólares, pero también por 1.000. El tamaño, la edición, la firma o el año son claves para valorar la obra de cualquier artista.

2. Puede ser una inversión muy rentable

Como ya hemos mencionado en nuestro artículo “La rebeldía como motor de creación artística en el siglo XX”, Andy Warhol revolucionó el mercado del arte al utilizar los medios de impresión industriales para crear algunos de sus más importantes trabajos. Durante aquellos años muchas de esas obras seriadas estaban al alcance de la economía del ciudadano medio. Las serigrafías que realizó con la Factoría en 1967 se venden hoy a partir de 100.000 dólares cada una y un portfolio completo formado por las 10 Marilyns puede costar un millón y medio de dólares.

Tan sólo hace unos años Banksy vendía algunas de sus serigrafías como “Christ with shopping bags” o “Love is in the air” por 500 y 100 libras respectivamente. El impacto mediático que este artista urbano ha tenido en la última década provocó una demanda tal, que estas mismas serigrafías alcanzaron precios de remate de más de 20.000 dólares cada una al ser subastadas en Bonhams en 2012. Banksy se ha revalorizado tanto que podemos encontrar obra gráfica sin numerar y sin firmar en galerías por varios miles de euros. No hay que olvidar pues, que las obras de muchos de los artistas emergentes de hoy en día pueden llegar a valer una fortuna en un futuro.

3. Posibilidad de orientarse a través de los catálogos razonados

Si se tiene interés por comenzar una colección de obra gráfica, puede ser abrumador encontrarse con excesiva información: estilos, artistas, galerías… En ocasiones es difícil saber por dónde empezar y fijarse un objetivo. Muchos artistas tienen su propio catálogo razonado de obra gráfica. En estos catálogos se especifica el año en el que se realizaron las obras, la imprenta y/o editor y las características más importantes correspondientes a cada una de ellas. El coleccionista puede consultar estos catálogos y asegurarse de que lo que está comprando se corresponde con lo especificado. Los catálogos nos ayudan a estructurar y organizar nuestra colección. También pueden ser una herramienta muy útil, no sólo para saber más acerca de una obra concreta, sino también para conocer la obra gráfica al completo de un artista.

4. Diversidad de técnicas para enfocar la colección

El grabado, la serigrafía, la litografía… No es raro encontrarse con coleccionistas que únicamente adquieren obras que se corresponden con una técnica concreta. Los acabados varían y el dominio de cada una no lo tienen todos los artistas. Por ejemplo, artistas como Antoni Clavé o Andrés Nagel son considerados maestros grabadores por su gran dominio del aguafuerte. Las litografías de Takashi Murakami destacan por tener unos acabados muy depurados y emplear en ellas procedimientos modernos no muy convencionales. Martin Whatson retoca a mano algunas de sus ediciones limitadas y tiene un perfil de coleccionista interesado únicamente en la adquisición de estas obras. Pure Evil, también con un gran número de coleccionistas fieles, realiza sus serigrafías de la serie “Nightmares” utilizando siempre el mismo tipo de papel con unas medidas fijas, precisamente pensando en quienes coleccionan su obra gráfica.

5.Posibilidad de adquirir obras muy exclusivas

Como ya hemos comentado, uno de los factores que más influyen en el precio de la obra gráfica es el tamaño de la edición. Pero éste es un valor relativo ya que una edición grande para un artista puede no serlo tanto para otro con gran demanda. Además, muchos artistas trabajan individualmente en cada uno de los ejemplares de la edición, de modo que a través de la incorporación de técnicas adicionales como el acrílico o el collage, dotan a cada número de una mayor exclusividad al aportarle un carácter único.

A parte de éstos, hay muchos otros motivos por los que cada vez más personas se deciden a emprender una colección de obra gráfica. La diversidad de técnicas, los diferentes estilos y la dificultad para encontrar ciertas piezas hacen de esta actividad algo apasionante.

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