
Sobre las ediciones limitadas de Takashi Murakami
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Las ediciones limitadas de Takashi Murakami son muchas y muy distintas entre sí. Varían en tema, tamaño, técnica y tirada, y es justamente esa diversidad la que le ha granjeado una base de coleccionistas tan amplia como fiel.
El grueso de su producción lo componen litografías offset en ediciones de 300 ejemplares, cada una con acabados diferentes. Mr. DOB, Kaikai Kiki, las flores sonrientes, las calaveras de colores, los Flower Balls, los autorretratos… toda la iconografía de Murakami llega al público a través de su obra gráfica.
En Artetrama llevamos más de diez años trabajando con ella, y en todo este tiempo hay tres preguntas que se repiten una y otra vez: ¿cómo se lee la fecha?, ¿por qué las firmas son tan distintas? y ¿qué significan todas esas técnicas de impresión? Este artículo responde a las tres.
Hay varias especificaciones que se repiten y que conviene conocer para moverse por el catálogo. La mayoría de las litografías offset salen en tiradas de 300 y suelen llevar cold foil (estampación en frío), hot foil (estampación en caliente), capas de plata, barniz localizado o de alto brillo UV y, en algunos lanzamientos, montaje Diasec. Son estos acabados los que explican que dos obras con la misma imagen puedan resultar radicalmente distintas en presencia y luminosidad. Los Flower Balls, Mr. DOB, Kaikai Kiki y las calaveras actúan como grandes ejes temáticos dentro de un corpus enorme. Las impresiones pigmentadas de archivo y las serigrafías, por su parte, ofrecen mayor relieve táctil y una densidad cromática superior para quienes buscan ante todo presencia material.
Ahora bien, no todas las ediciones siguen el estándar de 300 copias. Las serigrafías suelen publicarse en tiradas de 50 a 100 ejemplares y se producen de forma artesanal, lo que las hace más escasas y, por regla general, más caras. Las impresiones pigmentadas de archivo, como A Fork in the Road (2020), se limitan también a unas 100 copias, sobre papel Canson Velin Cotton Rag de gran gramaje y con barbas. Conviene tener claras estas diferencias: el tamaño de la tirada y el método de producción influyen directamente en la rareza de la pieza y en su valor en el mercado secundario.
Todas las obras gráficas de Murakami llevan, además de firma y numeración, una inscripción de copyright en el borde inferior con el título y un año. Ese año indica cuándo se creó y registró la imagen original, no cuándo se publicó la edición. El año que manejan galerías y casas de subastas es el de publicación de la tirada, y rara vez coincide con el del copyright. Dicho de otro modo: la ficha profesional refleja cuándo se produjo la edición; el copyright puede remitir a una imagen creada años antes.

BOKAN- Camouflage Pink (2013)
Lo más recomendable a efectos de catalogación y seguro es registrar ambas fechas: el año de publicación de la edición y el año de copyright de la imagen. Así se evitan confusiones cuando la imagen es anterior a la tirada y los registros quedan alineados con la forma en que las casas de subastas y los informes de estado describen estas obras.
En las litografías offset, Murakami firma y numera cada ejemplar en el anverso, en el margen inferior derecho, con tinta negra, plateada o blanca según el contraste con la imagen. La anotación sigue un formato estándar (por ejemplo, 123/300). Esta convención se ha mantenido estable a lo largo de los años; lo que cambia es el estilo del autógrafo, no dónde ni con qué se firma. En las impresiones pigmentadas de archivo y las serigrafías que comenzó a publicar a partir de 2020, la firma a veces se ejecuta a lápiz.
Toda la obra gráfica de Murakami está firmada y numerada de su puño y letra. Antes o después, cualquier coleccionista que compare piezas de distintas épocas se lleva la misma sorpresa: las firmas no se parecen en nada. El autógrafo de Murakami ha pasado por varias transformaciones muy marcadas en las dos últimas décadas.
En sus primeras ediciones se limitaba a escribir su nombre de pila, Takashi, seguido del año. Entre 2001 y 2004 esa escritura, relativamente legible, fue haciéndose cada vez más fluida. El primer cambio importante llegó en 2005: el nombre manuscrito dio paso a una línea ondulada. Con el tiempo, esa línea tendió a aplanarse, pero siguió siendo reconocible hasta 2010. Era una firma cómodamente rápida, y hacía falta que lo fuera: la producción del estudio no paraba de crecer.
Para hacerse una idea del ritmo: hacia 2010 Murakami firmaba más de 15.000 obras gráficas al año, frente a las 6.000 aproximadas de unos pocos años antes. Un autógrafo más sencillo no era un capricho estético. Era pura necesidad.
La línea ondulada se mantuvo hasta 2011. Las primeras ediciones de ese año muestran una forma de transición, mitad línea, mitad bucle. En poco tiempo los bucles se impusieron del todo y dieron lugar a la firma redondeada y contundente que domina sus ediciones offset desde entonces. Ya en 2020 apareció otra variante, aunque solo en las nuevas impresiones pigmentadas y serigrafías: el autógrafo recupera el trazo lineal, pero lo salpica de pequeños elementos gráficos.
La firma y la numeración suelen estar en el anverso, margen inferior derecho, con indicaciones de tirada del tipo "xxx/300" que varían según la serie. Ante cualquier duda, lo mejor es pedir fotografías de detalle con luz rasante. Este tipo de iluminación revela la presión del trazo, el orden de ejecución y el brillo de la tinta: tres aspectos extremadamente difíciles de falsificar de forma convincente.
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El funcionamiento interno de la fábrica de Kaikai Kiki sigue siendo en gran medida un misterio. Lo que sí se sabe es que hay varias técnicas que se repiten edición tras edición. El formato estándar es la litografía offset en tirada de 300, pero muchas obras suman procesos adicionales sobre esa base: estampación en frío (cold foil) o en caliente (hot foil), capas de plata y barniz UV. Who's Afraid of Red, Yellow, Blue and Death (2011, edición de 300) es un ejemplo de manual. Combina offset con plata y barniz UV para conseguir una superficie que oscila entre lo mate y lo especular según el ángulo de visión.
La estampación en caliente funciona aplicando una lámina metálica sobre el papel con calor y un troquel. El resultado: bordes nítidos y una ligera textura en relieve. La estampación en frío sigue otro camino. Aquí la lámina, un film metalizado, se adhiere al papel con un adhesivo de curado UV y se trata, en la práctica, como si fuera una tinta más. Como el adhesivo admite densidades variables, la estampación en frío permite degradados y medios tonos que con la estampación en caliente son muy difíciles de conseguir.
Es la estampación en frío la responsable de esos fondos dorados y plateados tan característicos de Murakami, los que evocan los biombos de pan de oro de la tradición Rinpa en la pintura clásica japonesa. Obras como The Golden Age: Hokkyo Takashi y Kyoto: Korin lo muestran en su expresión más rotunda. Cuando la ficha técnica habla de plata en lugar de oro, el efecto es un brillo nacarado y más frío. Se aprecia, por ejemplo, en la serie And then…, en autorretratos como I Met a Panda Family y A Space for Philosophy, o en el díptico Homage to Francis Bacon (Study for Head of Isabel Rawsthorne and George Dyer).
Una nota práctica para quienes estén comparando dos piezas. La estampación en frío (cold foil) se aplica en línea con adhesivo de curado UV y admite sobreimpresión, lo que permite degradados metálicos que cambian con la luz. La estampación en caliente (hot foil) se aplica fuera de línea, con calor y troquel, y produce bordes más definidos y, si se desea, una superficie ligeramente gofrada. Ambos procesos aparecen en las ediciones de Murakami, pero es la capacidad de la estampación en frío para generar transiciones suaves la que mejor explica esos fondos dorados y plateados tan reconocibles.
![]() Detalle de estampación en frío - The Golden Age: Hokkyo Takashi (2016) |
![]() Detalle de capa de plata - I Met a Panda Family (2013) |
La firma es un buen punto de partida, pero los coleccionistas con experiencia van más allá. Las obras gráficas adquiridas por canales oficiales (Gagosian Gallery, Galerie Emmanuel Perrotin, Kaikai Kiki Gallery, Hidari Zingaro, Tonari no Zingaro o su tienda online) llegan con un sistema de embalaje multicapa muy reconocible que, por sí solo, constituye una prueba fiable del origen de la pieza.
Un envío auténtico de Kaikai Kiki sigue siempre la misma secuencia. La obra se envuelve en papel glassine, después en plástico grueso, luego en cartón y a continuación en dos capas de poliestireno. Todo ello va dentro de una caja interior y otra exterior de transporte. Cada capa lleva el logotipo de Kaikai Kiki Co., Ltd. y el exterior se sella con pegatinas de “frágil” diseñadas con los propios personajes de Murakami. Dentro del paquete viaja también una factura en japonés (納品書), emitida por Hidari Zingaro o Tonari no Zingaro. De todos estos elementos, las etiquetas de envío son las que más peso tienen: muestran la dirección de remite de Kaikai Kiki junto a la del comprador y se consideran la prueba de procedencia más sólida.
Hay un dato que suele pillar desprevenidos a los coleccionistas que empiezan: Kaikai Kiki no emite certificado de autenticidad con las obras que vende por sus canales habituales. Puede aparecer uno en circunstancias excepcionales (compras a través del MOCA, por ejemplo), pero lo normal es que no lo haya. Su ausencia, por sí sola, no debería levantar sospechas si todo lo demás cuadra.
Aunque se trata de obras recientes, las ediciones de Murakami no están a salvo del deterioro ambiental. La humedad, la luz solar directa y el calor excesivo pueden provocar ondulaciones, foxing o pérdida de color. El riesgo es especialmente alto en las piezas con barniz UV denso o acabados metálicos de foil, donde la superficie es parte esencial de la experiencia visual. Quien compre en el mercado secundario debería revisar con atención posibles arrugas, golpes en las esquinas y cualquier burbuja o desprendimiento en las capas de foil o barniz. Estos acabados son tan determinantes en la lectura de la obra que incluso un daño menor puede afectar de forma desproporcionada a su valor.
La producción de Murakami es tan amplia y diversa que convertirse en un experto supone un reto en toda regla. Pero esa misma amplitud deja margen de sobra para construir una selección personal y con criterio.
Un enfoque práctico: empezar con un Flower Ball o un Mr. DOB en offset que muestre efectos de foil o plata, añadir después una pieza del universo Kaikai Kiki para ganar amplitud temática y rematar con una impresión pigmentada o una serigrafía, que aportan un perfil de superficie más rico gracias a su tirada reducida y su acabado artesanal. Como norma general, las litografías offset en ediciones de 300 son las más líquidas en el mercado secundario. Las serigrafías y las impresiones pigmentadas, en tiradas de 50 a 100, alcanzan precios más altos por su escasez relativa y su carácter manual. Para profundizar en los temas y el comportamiento del mercado, puedes consultar nuestras guías sobre el universo de Murakami y explorar la disponibilidad actual en la colección de Takashi Murakami.