Nacido en Pekín en 1957, Ai Weiwei es una figura clave del arte contemporáneo y el activismo internacional. Hijo del célebre poeta modernista Ai Qing, pasó su infancia en un campo de trabajo y en el posterior exilio en Shihezi, Xinjiang, debido a las purgas del Movimiento Antiderechista. Esta experiencia directa del autoritarismo estatal determinó el desarrollo de su práctica conceptual y su defensa de los derechos humanos.
Tras el regreso de su familia a Pekín en 1976, estudió animación en la Academia de Cine de Pekín y cofundó el grupo vanguardista Stars (Xingxing) junto a creadores como Ma Desheng y Wang Keping, liderando las primeras manifestaciones de arte independiente en el contexto chino. En 1981 se trasladó a Nueva York, donde residió durante una década en el East Village. Su contacto con los readymades de Marcel Duchamp, la escultura social de Joseph Beuys y la cultura de masas teorizada por Andy Warhol consolidó un enfoque analítico hacia el objeto y la fotografía que definió sus primeras etapas creativas, sentando las bases de su producción de obras gráficas de edición limitada.
Ai regresó a China en 1993 debido a la enfermedad de su padre. En este periodo comenzó a intervenir objetos arqueológicos para cuestionar el valor cultural y las estructuras de poder, una línea de trabajo ejemplificada en su acción de destruir una urna de la dinastía Han. Su postura crítica dio lugar a series como Study of Perspective, donde confronta centros de autoridad global mediante un gesto de disconformidad. Aunque colaboró con la firma Herzog & de Meuron en el diseño del estadio "Nido de Pájaro" para los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, posteriormente se distanció del proyecto al considerarlo un instrumento de propaganda estatal.
Su investigación en torno a las víctimas del terremoto de Sichuan en 2008 intensificó la censura del gobierno. En 2009, las autoridades clausuraron su blog y el artista sufrió una agresión policial al intentar testificar en favor del activista Tan Zuoren. Este hostigamiento culminó en 2011 con una detención secreta de 81 días sin cargos, una experiencia que articuló materialmente en la instalación escultórica S.A.C.R.E.D. presentada en la Bienal de Venecia de 2013 y que posteriormente trasladaría a diversos proyectos en ediciones seriadas de gran valor para el coleccionismo internacional.
Establecido en Europa desde 2015, Ai ha ampliado su campo de análisis hacia crisis globales como las migraciones humanas y los desplazamientos forzados. Pionero en el uso de plataformas digitales como Twitter e Instagram como herramientas de intervención social, su producción rechaza la complacencia estética formal. Al conectar el patrimonio histórico, la tradición del objeto encontrado y la disidencia política, su obra se mantiene como un activo de alto interés y una referencia imprescindible dentro del mercado del arte contemporáneo internacional.