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Jorge Castillo

En 1933, en Pontevedra, nace Jorge José Carmelo Castillo. Su padre, negociante y viajero, decide emigrar a Argentina por razones políticas, donde moriría posteriormente. Abandona los estudios muy joven, teniendo varios empleos, hasta que con 17 años decide independizarse en un estudio en las afueras de Buenos Aires. Entonces comienza su actividad creativa, realizando algunos trabajos manuales, y escribiendo guiones para el cine así como una novela. Aprende dibujo técnico al comenzar a trabajar en la industria mecánica, y a interesarse por la pintura contemporánea. Es a partir de 1950 cuando su interés en la pintura comienza a ser más notable, dedicándose a ella frecuentemente y entablando amistad con algunos de los pintores gallegos de la época que también residían en Buenos Aires como Laxeiro, Manuel Colmeiro y Luis Seoane. En 1953 realiza un viaje al norte de Argentina, con la intención de vender en Brasil las acuarelas que pintaría en esta localidad, pero fracasa y regresa a Buenos Aires con los bolsillos vacíos. Al repetir este viaje a los dos años, es detenido en la Prisión de Comandancia Fluvial, donde pasa tres días. Es así como se decide a pedir asilo en esta prisión, para poder trabajar y reunir dinero. En 1956 vuelve a España, gestión que consigue gracias a la petición de repatriación a través de la Embajada Española en Buenos Aires, que se la concede bajo la condición de prestar el servicio militar en España, concretamente en Zaragoza. Una vez terminado el servicio militar y unos días antes de dejar el cuartel, un oficial destruye muchos de los más de doscientos trabajos que Castillo realizó en esos diez y ocho meses de servicio. Con muy poco dinero y con muchas dificultades para encontrar trabajo, se ve obligado a vivir en la calle hasta finales de 1959. En esta época conoce a Juana Mordó, dueña de la Galería Biosca. En 1961 se casa, y para entonces ya es conocido en París y ha establecido su residencia en Barcelona. Dos años más tarde se queda viudo. Se instala en París entre 1966 y 1969, donde conoce a su futura mujer, la italiana Marienza Binetti. Durante esta época su obra supera todas las fronteras, y es ampliamente conocida tanto en Europa como en Estados Unidos. Crea el tríptico "Palomares", de grandes dimensiones, que se inspira en el incidente en el que la bomba atómica perdida por los norteamericanos en el Mediterráneo provoca un impacto a nivel mundial. Gracias a una invitación del Consejo Académico Alemán, en 1969 reside y trabaja en Berlín, donde realiza numerosas obras (pinturas, grabados y esculturas) de grandes tamaños. Consolida su fama gracias a las múltiples exposiciones como por ejemplo la que realiza en la Nationalgalerie de Berlín en 1970 o la exposición dedicada a sus grabados en la galería Kestner-Gesellschaft de Hannover en 1973. En 1979 se traslada a Nueva York, decisión que toma influenciada por las buenas relaciones que mantiene con la galería Malborough ubicada en la Gran Manzana. La obra de Castillo, fundamentalmente figurativa, posee una temática onírica y surrealista en sus comienzos, que irá derivando hacia temas más íntimos y naturalezas muertas, en las cuales trata de exaltar a los objetos más cotidianos. Finalmente se centra en los paisajes urbanos neoyorquinos, que le impresionan por su fuerza iconográfica, y las grandes arquitecturas hacen que explore un sinfín de ejercicios plásticos muy característicos en su obra. Es en Santiago de Compostela donde tiene sede un museo permanente dedicado a su obra, aunque ésta también la podemos encontrar en grandes museos de todo el mundo.
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